miércoles, 19 de agosto de 2009


Lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. En vez de fingir, o, estrellarme una copa de celos, le dio por reir. De pronto me vi como un perro de nadie, ladrando a las puertas del cielo. Me dejó un neceser con agravios, la miel en los labios y escarcha en el pelo. Tenían razones mis amantes en eso de que antes la mala era yo CON una excepción: esta vez, yo quería quererlo y él no. Asique se fue, me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas. Desde el taxi y, haciendo un exceso, me tiró dos besos : uno por mejilla.

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