martes, 22 de septiembre de 2009


¿Qué estas haciendo tú, qué estoy haciendo yo?
Malgastando en cualquier cama lo que se nos de la gana para vengarnos de los dos.


Pegué tu foto en el ropero para sentir que estás aquí, yo me instalé en el mes de Enero y afuera, creo, que es Abril. Me importa un bledo el noticiero total jamás hablan de mí, hice un país de este agujero desde que tú no estás aquí. Este es el himno nacional, y por bandera tengo tu tanga café; confieso que la paso mal, no sé como puedo manterme en pie. Y sigo aquí tocando fondo, descubriendo todo lo que nos pasó, echándome la culpa en todo, derritiendo el poco aire que me quedó. Y sigo aquí tocando fondo desde mi país que es este quinto piso, desde tu exhilio voluntario la nostalgia sigue de primer ministro. De más está decir "te extraño" y el resto de cursilerías, "no insistas en lo que hace daño" es otra frase de tu autoría. Y, aunque he pagado los impuestos de esta bancarrota que es vivir sin ti, ya no me queda presupuesto para otro invierno sin que estés aquí.

Tanto te soñé, me parece extraño estar despierto. Como un sueño, como una ilusión que guardaba en mi corazón, llegas hasta mí y todo me parece tan eterno.
Un sueño debe ser, un sueño... pero estoy despierto. Y ahora veo que me equivoqué, como un ciego tanto lo negué. Está fuera de mí, es un sentimiento que me eleva. El amor es tan real, se alza contra todo mal; llegas hasta mí y todo me parece tan perfecto.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Un hombre que siente como una mujer, ama como una mujer, miente como una mujer, la osadía te pone muy mal, mueve tus cimientos. Andá, sabés por qué te hacen saber que no puedes andar suelto. La ternura te roba unas lágrimas y bufoneas a la poesía. Y aunque tengas cosquillas en la cola igual tenés que caretear.
Jugando al amor, te hacés el recio y te mofás de los sentimientos, es que cualquier luz de sensibilidad te produce envidia. Un hombre que siente como una mujer, ama como una mujer, siente como una mujer. Te parás frente a alguien más débil y te ponés violento. Me doy cuenta que algo te falta para entrar en comunión con vos. Y que sepan los amigos tus aventuras amorosas, y por siempre te admiren, oooh, y te regalen muchas rosas. Jugando al amor, te hacés el recio y te mofás de los sentimientos, es que cualquier luz de sensibilidad te produce envidia.

Esas voces, dudas de dónde vienen aunque pronto desaparecerán. ¿Qué van a decir cuando puedan entrar y vos ya estés muy lejos, libre, en otro lugar?. Se desata la tormenta y entonces resolvés pelear hasta el final.
¿A dónde vas? ¡Te salva la vida!

Ningún dios te salva la vida por más fé que deposites; y así vas, siempre a la deriva sin saber qué rima con qué.