Que los deseos hagan estado de sitio del cuerpo y el alma; y los que callen griten con voces que asustan, con brotes de rabia. Que los que temen bailen con risas de niño, con botes de amor. Esquivando amenazas, tremendos latidos de los perros de Dios. Que los pesados vuelen con alas de cóndor, con sueños sin ley; y los castrados penetren, que lleguen acaben y no se lamenten. Explorando esta nada: dolores, memorias traen rebelión. Que los vencidos existan, no hay droga mejor para despertar.
Hace 10 años

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